Un educador en el cielo, Orlando Yanez Altamiranda

Artículo de opinión de Daniela Ríos Guarín

En el año 2013 entré a estudiar lo que sería todo mi ciclo de bachillerato o secundaria en la Institución Educativa Victoria Manzur, ubicada en el Barrio Cantaclaro de la capital de Córdoba. Era un 27 enero y yo estaba muy ansiosa de comenzar el grado sexto, de conocer mis compañeros, y mis docentes. Entre tantas materias que se dan en este grado hay una que a la mayoría de los jóvenes nos encanta, sí, les hablo precisamente de Educación Física o también conocida como la asignatura de deportes. Recuerdo que ingresé al grado 6°6 y como no teníamos salón físico debíamos estar dos horas en un salón, dos horas en otro, y así pasamos durante un año completo; esto a falta de salones donde pudiésemos estar la jornada completa de seis horas. La primera vez que me tocó Educación Física nos dijeron que esperáramos al docente en las gradas de la cancha, estando allí llega el docente, Orlando Yánez Altamiranda, se presentó, nos saludo a todos y no hacia falta que pasaran las semanas o los meses para saber que era un tremendo personaje, el docente que todos querían, pues con su actitud demostró ser un educador con carácter fuerte, pero a la vez “relajado”, así le solíamos decir todos los compañeros cuando llegaba a dictar la clase, incluso, cuando lo veíamos por los pasillos del plantel educativo.

Hoy 3 de enero se cumple 14 días desde que me llegó la triste noticia del fallecimiento del profesor, Orlando Yánez Altamiranda, fue inevitable que no se me aguaran los ojos, no  podía asimilar la situación, todo fue tan repentino que a mi mente solo se vino los mas lindos recuerdos de cuando me daba clases, las pocas veces que se enfadaba porque hacíamos caso omiso, las veces que lo escuché cantar con tanta emoción en los eventos del colegio, y muchos más momentos que fueron imposible de no recordar.

Nació un 22 de septiembre del año 1955 en el seno de una familia humilde pero trabajadora, hijo de Petrona Altamiranda Altamiranda y José Vicente Yánez Berrocal. Desde muy joven demostró sus gustos por la música. Concepción Ramos, era una gran amiga, “Nos conocimos por allá en el año 1982, en ese entonces, yo era la novia de su amigo Jesús Jaik, que también es músico y Orlando siempre fue corista en diferentes agrupaciones vallenatas, mientras que Jesús tocaba el bajo en esa agrupaciones, entre otras, con Yuri Rhenals... Yo cantaba más que todo baladas y Jesús me acompañaba con la guitarra. Orlando a veces nos acompañaba a la emisora ‘Radio Panzenú”, un programa de cantantes aficionados que se emitía en vivo los fines de semana” Para la señora Concepción fue un gran amigo, un gran ser humano y afirma que fue muy triste enterarse de esta noticia, donde también lo recordó con mucho cariño y sobre todo que “...con Jesús solo podía verme en el colegio, eran amores a escondidas y Orlando nos hacia el dos”, un ser humano increíble y finaliza afirmando, “nosotros en el grupo, todo giraba era en torno a la música, y lo que te puedo decir es que Orlando fue un gran ser humano, un amigo sincero”. Siempre le gustó la música, los instrumentos y pese a que no se dedicó de lleno a este gran talento cada vez que podía lo ponía en práctica con pasión y vocación.

Una de sus hijas, Lina Yánez, me cuenta que ejerció la profesión como docente 45 años, han sido muchas las personas a las cuales le impartió conocimiento para toda la vida.

“Era un profesor muy amigable y divertido,  siempre lo recordaré por su carismática personalidad… Recuerdo que nos reuníamos los sábados, él en la voz y yo en la guitarra y nos íbamos con el grupo vallenato del colegio y hacíamos parranda” así lo recuerda Amir Agamez, exalumno del docente y egresado de la Institución Educativa Victoria Manzur

Tenia 26 años de casado con su esposa, Martha Dereix Calonge y con quien tuvo tres hijos, Tatiana Yánez Dereix de 24 años, Lina Marcela Yánez Dereix de 23 años y Andrés Yánez Dereix 19 años. Antes de este matrimonio había tenido una hija con otra señora, Adriana Yánez Ramos de 37 años. Fueron 4 hijos que dejó, todos con una visión de vida muy clara y con valores que siempre les inculcó, como lo fueron responsabilidad, humildad, perdón, perseverancia y tolerancia. Su hija Lina, lo recuerda como “Papi era muy servicial, era un amigo leal, nunca tenía mala cara para nada, era alegre, expresivo, y muy cariñoso, era extremadamente responsable con su trabajo y muy dedicado a el”. Cabe decir que el docente Orlando Yánez, falleció a raíz de un preinfarto repentino el día domingo 20 de diciembre alrededor de las 5:30 de la mañana.

Álvaro Derix, sobrino del docente lo recuerda como una persona alegre y espontáneo, “Siempre tenía una anécdota, siempre buscaba algo para comentar que diera risa. Todo lo cantaba, era demasiado sociable”. De las pocas cosas que le molestaba era cuando tenía hambre y no le servían la comida, una vez le servían ya no quería. Uno de los mejores momentos que Álvaro compartió con su tío Orlando, y que lo recuerda con aprecio es ” cada vez que había una reunión familiar, con asado y trago, porque no había nada mejor que pasar con la familia riéndose, comiendo, tomando y escuchándolo a él cantar, definitivamente esos momentos eran los mejores para mí”.

La docente Yolanda Martínez, colega del centro educativo Victoria Manzur lo recuerda con frases que siempre decía, tales como: Cuando alguien opinaba algo y no estaba de acuerdo nos decía “Por eso es que los matan ” Él hacia versos a todo el que cumpliera años. “El que paga lo que debe, sabe lo que tiene”

“Sus últimos días fueron tal cuál como siempre, estaba muy contento, estaba feliz porque había comprado su carro, paseaba por todos lados, sin embargo, había estado un poco estresado y se sentía cansado por la virtualidad. Eso nos expresó él” Lina Yánez

Familiares, amigos, docentes, alumnos y exalumnos lamentan la pronta partida de un ser admirable, una persona feliz, que no le hacía cara a nada y que ante los retos que se le presentaban en la vida siempre sacaba un buen motivo para reír o sacar una frase.

Como exalumna le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de tenerlo como mi docente, por haber aprendido tanto de él. Solo queda darle las gracias y que este pequeño escrito realizado con amor le lleguen a los oídos de él en el cielo y que se sienta feliz así como comentaba en mis escritos y me decía que tenía mucho talento. Gracias profe. QEPD

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