Juego limpio

Rafael Garnica- Columnista de Río Noticias.

Es lamentable que en los espectáculos deportivos se utilicen sustancias y métodos artificiales para alterar por vías extra deportivas los resultados de las competencias.

La regla de oro para todo deportista, técnico, espectador o dirigente deportivo es la sana competencia, el pundonor y el respeto a las normas y reglamentos.

Los espectadores deben tener un control de sus actitudes o comportamientos para evitar la perturbación de la normalidad deportiva y ciudadana en los eventos.

En los escenarios deportivos está prohibido el porte de armas de cualquier tipo, el ingreso de sustancias químicas, bengala, pólvora y elementos combustibles. No pueden exhibirse símbolos, pancartas o emblemas que provoquen reacciones contrarias al juego limpio, como tampoco presentarse en estado de embriaguez o alicoramiento en cualquier grado.

El mejoramiento de las habilidades atléticas por la utilización de agentes farmacológicos prohibidos para aumentar el rendimiento de la competitividad, reducción artificial del peso, transfusión de sangre o de compuestos sanguíneos con el fin de aumentar el transporte de oxígeno, el aumento de la masa, fuerza y potencia muscular son prácticas comunes del dopaje tradicional.

En la actualidad el deporte se enfrenta a otro tipo de dopaje y es el dopaje genético que consiste en la alteración de la composición genética mediante la administración a los atletas de unos genes extras para mejorar su rendimiento deportivo.

En estos momentos los africanos no tienen competidores en atletismo y dominan el 80 % de las pruebas de media y larga distancia a nivel internacional y mundial sin tener que recurrir a la vía extradeportiva, pero para el futuro se enfrentan al reto de la transferencia de genes para mejorar el rendimiento de las actuaciones deportivas de sus competidores en el mundo. Este es un problema serio para la salud y para la ética deportiva.

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