Manatí salvado por la Fundación Omacha regresará al Amazona

Los últimos días de febrero de 2020 un grupo de personas encontró en Puerto Nariño una cría de manatí que, al parecer, duró varios días sin tomar leche y se había alimentado del barro y plantas para sobrevivir. Estaba desnutrido. El ejemplar fue trasladado por integrantes de la Fundación Omacha desde Puerto Nariño hasta el Bioparque Ikozoa, situado a 10 minutos de Leticia.

Desde ese momento el manatí estuvo bajo el cuidado de especialistas. Sin embargo, para poder garantizar su supervivencia es necesario alimentarlo durante los dos primeros años de vida con una leche especial cada tres horas. Según calcula la fundación, la alimentación puede llegar a costar $47 millones, por eso en marzo la fundación empezó la colecta de leche.

Fernando Trujillo, director de la entidad, explicó que en la rehabilitación de este ejemplar, al igual de otros que se han encontrado en la zona, ha trabajado con la Red Caribeña de Varamientos, que se dedica a la investigación, rescate, rehabilitación, educación y conservación de fauna marina. Además de Corpoamazonia.

Lluvia, como llamaron a la cría de manatí, aún sigue en proceso de rehabilitación. Trujillo cuenta que está lactando y sigue alimentándose con la fórmula especial de leche, mientras adquiere las condiciones necesarias para su liberación. “La idea es poder trasladarlos a estanques en tierra que les permitan una mejor adaptación al medio al que serán liberados. Se espera que sea en el Humedal de Tarapoto junto a Moechi”, aseguró Trujillo.

Moechi fue rescatado cuando era una pequeña cría de 10 kilogramos de peso del tráfico ilegal. La comunidad lo entregó de manera voluntaria a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía (Corpoamazonía). Posiblemente mataron a su madre. En el Bioparque Ikozoa, en Leticia, inició su proceso de rehabilitación que duró cerca de dos años.

A su llegada al Bioparque, tuvo que ser alimentado con una leche especial sin lactosa. Después pasó a una dieta de plantas acuáticas, como buchón y gramalote, y ahora, junto a Lluvia, está realizando la fase final del proceso de rehabilitación para poder ser liberados.
Cuando sean liberados, dijo Trujillo, llevarán puesto un dispositivo para poder hacerle seguimiento de manera continua y así conocer su ubicación geográfica y evaluar su adaptación al hábitat en el Humedal de Tarapoto.

Tomado de: El Espectador

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