Sálvese quien pueda como pueda

Ante la “reapertura económica” anunciada por las autoridades, la gente salió a las calles como si no hubiese un mañana, y es entendible, tantos días de encierro para muchas personas a quienes les ha tocado lidiar con secuelas emocionales y psicológicas (estrés, ansiedad, depresión, etc) es muy lógico que quieran y sobre todo necesiten salir.

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Para otros el encierro ha causado hambre, muchos perdieron sus empleos y con ellos la esperanza de llevar un bocado a sus casas. Músicos, DJ’s, meseros, vendedores ambulantes, chefs, entres otros, se vieron obligados a jugarse la vida por encontrar la forma de sobrevivir. Podemos decir que uno de los sectores más afectados fue la industria del entretenimiento a quienes la pandemia los obligó a dejar de trabajar.

No nos digamos mentiras, la reapertura es necesaria, aveces juzgamos sin ponernos en los zapatos de los demás porque es muy fácil salir a hablar de quienes les toca salir a trabajar porque no tienen de otra, mientras nosotros tenemos la nevera llena.

Sin embargo, salir sigue siendo una ruleta rusa y mas para esos que por placer buscan satisfacer sus deseos, los que salen por si, porque no se aguantan las ganas de rumbear y parrandear y quien sabe que más, los que no les da la gana de ponerse un tapabocas por lo menos, aunque ante eso tampoco se puede pelear.

Antes yo me amargaba la vida invitando a la gente a cuidarse, hasta que me di cuenta que cada quien hace con su vida lo que se le da la gana. Si, hablo en estos términos porque nadie tiene que andar detrás de nadie para que valore su vida y la de la gente que dice querer. Quien se quiera cuidar que se cuide, quien se quiera vacunar que se vacune, esto es cuestión de conciencia y no de obligación. La verdad es que no necesitamos más medidas restrictivas, ni un policía al lado que nos convenza de que mi vida y la de mi familia están en peligro y que solo yo puedo hacer la diferencia.

Todos los días aumentan los casos de contagios y muertes en el país y el panorama sigue siendo desalentador y doloroso. Vendrán más enfermos y más muertos. Todas las clínicas de Montería en estado de emergencia por la alta ocupación hospitalaria. No hay camas UCI, no hay camas de hospitalización, hay escasez de medicamentos y oxígeno, las urgencias a reventar y el personal de la salud agotado y además de eso con los pagos atrasados.

Esto si me duele porque el personal que trabaja en las clínicas y hospitales les ha tocado la parte más dura, deberíamos tenerlos como héroes y no con aplausos, fotos y reconocimientos en papel y redes sociales, sino dándoles todas las garantías para que ejerzan su labor con dignidad. El gobierno debería priorizar en estos momentos la inversión en salud pública por encima de cualquier otro gasto.

Con respecto a lo demás, no estamos para buscar culpables, la decisión es netamente personal, ya estamos muy viejos para saber lo que está bien y lo que está mal. Ya estamos muy entrados en edad para saber que mi comportamiento ahora traerá unas consecuencias mañana.

Sabemos que si no nos cuidamos podemos contagiarnos y contagiar, que si no nos protegemos podríamos morir o matar. Yo estoy de acuerdo en que cada quien, en estos momentos de la historia debe ser responsable consigo mismo y con los demás y si no, hay que asumir las consecuencias de no hacerlo.

Los que han decidido seguir con los protocolos estrictos para salvaguardar su vida, síganlo haciendo; los que no, pues asuman las consecuencias cuando les toque, aunque deseamos que nunca les llegue ese día doloroso en el que tomar conciencia ya es demasiado tarde. Sálvese quien pueda como pueda. Estamos a la de Dios. Artículo de opinión de Jhader Cano.

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