El crecimiento humano a través del conocimiento

En esta nueva columna me enfatizare en referirme sobre la importancia del conocimiento en nuestras vidas, bien sea por mera adquisición voluntaria u oficios empíricos surgidos del constante desempeño practico o bien sea por medio de enseñanzas inducidas en las instituciones de educación pública o privada que conllevaron a una estructuración más sólida del aprendizaje inculcado.

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En cualquiera de las dos vertientes se encuentra la voluntad de recibir una porción de conocimiento que
puede ser muy útil, dependiendo en gran parte en el área en el que uno trabaje y en las circunstancias de tiempo, modo y lugar de determinada sociedad.

Es una verdad absoluta que el recibimiento y práctica de toda enseñanza matemática, filosófica, artística, histórica, científica, socioeconómica, política o gramática lleva implícita por lo regular, ya sea consciente o inconscientemente una visión de la forma como funciona el mundo en sus diversas modalidades, estamos hablando de nociones sobre la cultura, la manera de llevar a cabo adecuaciones, construcciones, emprendimientos, obras de arte, talento humano y utilería que facilite el diario vivir de las personas.

Dicho en otras palabras, se lleva una manera de saber y comprender el objeto de aquello que se quiere conocer y analizar, lo que consecuentemente termina en una forma de hacer o de operar con el conocimiento que se ha adquirido. Lo que damos en la sociedad es lo que recibimos. Quien enseña, aprende y viceversa.

El crecimiento humano en la sociedad tiende a ser todo un proceso de retroalimentación o transferencia de conocimientos bilaterales.

La educación es un elemento que no debe (o no debería) faltar nunca en la vida de las personas, por ende, la formación en cualquier rama ya sea científica, histórica, filosófica, socioeconómica, política, gramática o artística es lo de menos si no se tienen en cuenta las pautas sobre metodología del aprendizaje, de tal manera que el conocimiento que entre al cerebro sea aplicable en medida razonable, dentro de la sociedad en la que se convive.

La educación, la formación intelectual en sí es lo importante siempre que se convierta la persona en un sujeto productivo para la sociedad y pueda usar ese conocimiento para ayudar a los demás en las distintas necesidades que lo ameriten.

El aprendizaje como acompañante inherente a la vida debería ser más que cátedras repetitivas sin metodología, debería ser un propósito de vida , una realidad aceptada con orgullo y debutada con disciplina, como si se tratara de un premio invisible que adereza el alma.

Cabe precisar sin embargo que la educación comienza desde el seno de los hogares.

Cuando llegamos a determinado instituto de educación superior fortalecemos los conocimientos en un área específico del saber humano (medicina, derecho, ingeniera. Etc)

Para contribuir y aportar dichos conocimientos al mejoramiento de la sociedad. No obstante, los principios y valores ya deben estar inculcados en la persona que ingresa a educación superior en virtud de que estos se imparten desde el hogar.

De tal manera que quien opta por desenvolverse con buenos valores interpersonales y morales en su entorno es porque ya los lleva adheridos a su persona en razón a que estos fueron sugestionados en la matriz de su núcleo familiar.

La idea de que al salir de la Universidad o de la realización de cualquier master es el final del aprendizaje es una completa falacia, pienso que es un error demasiado común al que muchos deberían renunciar.

Y es que es necesario integrar en el ADN humano la necesidad ferviente de aprender constantemente, de exigir (sin desgastarse) a nuestra capacidad mental un mayor rendimiento.

Pues, para eso adquirimos nuevos conocimientos, no para alardear de ínfima sabiduría sino para aprender, seguir aprendiendo y mejorar con los conocimientos adquiridos nuestro mundo.

En ese orden de ideas, podemos decir son margen de duda que la búsqueda de conocimientos ha de ser inmutable y donde mejor que en los libros, en los lugares donde estos habitan, en las bibliotecas y librerías, en los documentos, presentaciones y demás archivos digitales obtenidos en las páginas web educativas, con los medios actuales y los avances tecnológicos, no es difícil adquirir cualquier libro en librerías online, redes sociales las cuales están a un solo click del mouse.

En la actualidad, como hemos comprobado con la adquisición de cualquier libro a través de plataformas online de librería, es posible alcanzar cualquier formación gracias a Internet, por lo que no existe excusa alguna para adquirir cualquier nuevo tipo de conocimientos, aunque no sea específicamente un área sobre el cual laboremos.

Podría poner miles de ejemplos más, aunque de cualquier forma, es más que certero que el conocimiento está a nuestro alcance gracias a un computador o teléfono inteligente y el libre acceso a internet.

Buscar el curso online apropiado, que nos interese para completar nuestra formación o para especializarnos en nuestra materia, sólo depende de nosotros mismos, pues la red está colmada de significativos cursos online y con facilidades de pago donde podemos apuntarnos y aprender lo que nos gusta o aquello que nos llama curiosamente la atención.

En resumen, es imperativo en el mundo moderno el uso de las herramientas virtuales que ofrece internet, (sin dejar de utilizar los métodos tradicionales) considerando que es una oportunidad magnífica para seguir el camino del aprendizaje, instruirse en nuevos conocimientos de forma lúdica, interactiva, y disponiendo de nuestro tiempo con voluntad y perseverancia con la intención de seguir aprendiendo y formándose cada día para transformarnos a nosotros mismos y transformar colateralmente a las personas de nuestro entorno.

AUTOR: JESUS FERNANDEZ DIZ. ABOGADO LITIGANTE en asuntos CIVIL, FAMILIA, ADMINISTRATIVO.

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