Entre egos se entienden

Hace un par de semanas recibí una llamada de una persona muy cercana que me pedía por favor le ayudara a conseguir una UCI para un familiar, quien llevaba días rogando para que se le fuera asignada con resultados infructuosos, ésta persona falleció por coronavirus al día siguiente… En la misma situación, llanto y desespero al otro lado del teléfono, una persona clamaba ayuda para acceder a una cama en cuidados intensivos y tratar de que su papá sobreviviera, no fue posible. Murió esperando una UCI… Ese mismo día le comunicaron a otra persona que la prueba practicada 30 días atrás a su hijo de dos años de edad , sencillamente había desaparecido, se esfumó, no saben hacia donde la envió el prestador de servicios de salud… Estos, son sólo tres dramáticos casos que desde hace días atrás me llevaron a reflexionar sobre lo que está sucediendo en el departamento de Córdoba y el manejo que sus autoridades le están dando a la terrible pandemia que azota a la humanidad.

Desde ya les aclaro mis queridos lectores, éste no es un tema de animadversión personal o política hacia nuestros gobernantes, por el contrario, soy un convencido que los cuestionamientos claros fundamentados en el respeto, son necesarios para el fortalecimiento de las instituciones. Otra cosa es que algunos gobernantes les disguste que algunos “no nos dejemos hablar”.

En el contexto actual de la pandemia, los gobernantes tienen el deber de aplicar estándares convencionales al momento de priorizar el gasto público. No es en vano que la Comisión Interamericana De Derechos Humanos en la resolución 1 de 2020 estableció criterios sobre derechos humanos y pandemia, luego, la misma comisión en la resolución 4 de 2020 impartió directrices específicas sobre los derechos humanos de las personas con COVID-19.

Cuando uno revisa contratos tales como los suscritos para licencias de programas de cómputo por más de cien millones de pesos, suministros de cafetería cómo si aún recibieran un flujo alto de personas en espacios donde a causa de la pandemia se están restringiendo a los familiares, nóminas mensuales por más de Mil Quinientos Millones De Pesos Mensuales en entidades relativamente pequeñas dónde no hay médicos y recurren a planes de emergencia al no tener intensivistas, suministros de detergentes especializados, contratados a la par de una compra gigantesca de amonio cuaternario, cloro y demás, que creo cumplen perfectamente la función, puntos ecológicos por un valor tres veces superior, contratación de laboratorios por outsorcing cuyos equipos sería interesante saber en que porcentaje de instalación se encuentran o cuanto estiman procesar, compra de equipos biómedicos a costos inimaginables, creeríamos que estamos en el punto invencible donde daremos una batalla con todas las armas, pero no, muy a pesar de las escandalosas cifras contratadas y según se evidenció en la visita que efectuó el viceministro de salud esta semana el panorama no es para nada alentador, basta sólo escuchar las declaraciones públicas de los expertos y los reclamos del cuerpo médico para ser poco optimistas con el manejo que se le está dando a la pandemia en esta región del país.

Pensaríamos por otro lado, que entidades que debidamente priorizan recursos y en tres meses invirtieron Quinientos Millones De Pesos en elementos de protección personal, harían sentir a nuestro frente de batalla, médicos, enfermeras y demás, respaldado y tranquilo, pero día a día tenemos denuncias de la falta de éstos EPP, ¿a dónde fueron a parar estas compras?, pero hoy éste no es el tema…

Es inevitable no cuestionarse y pensar que si quizás se aplicara al gasto público, más en específico a los procesos de contratación, los estándares convencionales en materia de derechos humanos, muchas vidas se podrían salvar.

Mi llamado es al señor Gobernador de Córdoba y alcaldes y especialmente al Alcalde de Montería a que apliquen como es su obligación, estándares de derechos humanos a sus procesos de contratación, de lo contrario seguramente la historia revelará cómo fue su desempeño y quizás la justicia terrenal también actuará, ustedes señores mandatarios en su fuero interior conocen cada una de sus actuaciones, conocen cada una de las motivaciones que los llevan a actuar de una forma u otra, como personas que incluso invocan en sus actos públicos el nombre de Dios, también tengan muy presente que “no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz”.

Hasta ahora lo único cierto, es que tenemos la mayor tasa de letalidad en Colombia y eso no lo pueden ocultar a través de inauguraciones aceleradas, fotos y videos en redes sociales, eso se resuelve a través de acciones concretas bajo un estándar de aplicación y respeto de los derechos humanos.

De las pocas cosas que le faltaba por sufrir y soportar al departamento de Córdoba era una pandemia, ya la está soportando y de qué forma, cientos están muriendo, otros miles quedan sin empleo, en ese contexto no es admisible que miles de millones de pesos se gasten en contratos que a todas luces carecen de algún tipo de planificación, que se está en un estado de emergencia, es cierto, pero esto no excusa que se coordinen entre los entes territoriales para así lograr eficacia en la atención de los pacientes, basta ya de querer figurar, de querer aparecer como el que más gestiona o soluciona, sencillamente cumplan sus deberes, cumplan sus obligaciones como mandatarios, luego si quieren y si la justicia lo permite atiendan a quienes quieran contratar con el estado.

El mundo atraviesa por su peor crisis después de la Primera Guerra Mundial y Córdoba ocupa el primer lugar en letalidad, algo deben estar haciendo mal señores mandatarios, esto no es causal y basta ya de decir que es por la corrupción del pasado que también es cierto que existió, es innegable, pero la responsabilidad actual es de ustedes, que existen muchos ciudadanos indisciplinados, también es cierto, pero eso tampoco excusa que se estén invirtiendo miles de millones de pesos en infraestructura sin estudios o análisis que indiquen que son la mejor opción, no recapacitar y recomponer el camino los hace responsables de todas esas muertes que se pudieron evitar.

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