La profesión más bonita del mundo.

Artículo de opinión de : Carlos Sánchez Pastrana.

A – E – I – O – U

Llegué a la escuela con mi uniforme, bolso y lonchera en mano, al dejarme ahí mis papás, quedé llorando, y unos brazos, llegaron a consolarme, era mi Maestra, quien con ternura y regocijo me llenó de amor y me consoló, ¡Qué reminiscencias! Ahora, me doy cuenta que el papel de los Maestros, va más allá de enseñar y educar para la vida.

Esas remembranzas del ayer, me hicieron acordar de mi primera lección, “las vocales” y desde ahí, comencé a descrubir el mundo del saber, a través de un guía, mi profesora.

Hoy, verdaderamente me doy cuenta del rol tan fundamental del Maestro en el crecimiento personal y profesional del ser humano. En mi paso por la escuela, tuve la dicha de tener excelentes profesores, desde el más regañón al más cariñoso, del más cuchilla, al más flexible, cada uno, dejando una huella imborrable en mi, de lo cuál hoy día , vivo inmensamente agradecido.

Dice la canción del Cantajtor Willie Colón: “Cuando crezcas vas a estudiar la misma vaina que tu papá” y sucedió, le quise seguir los pasos al mejor Maestro, educador, y profesor, que he tenido, mi papá. Por eso estudié lo mismo que él, quería ser como él y Dios me premió, me dio ese privilegio. Verdaderamente la vocación, hace el verdadero maestro, porque aprendí que para educar, hay que amar y así lo intento hacer todos los días.

Ser maestro no es fácil, es una labor desgastante, de compromiso y responsabilidad, donde día día, entre cuatro paredes, pasamos por múltiples situaciones con los alumnos, desde el que llega sin comida en su estómago, el que lleva problemas familiares, y el que va sin merienda, y ahí, el maestro, cumple otro papel, el de ser ese amigo y consejero, ante las situaciones adversas de la vida, convirtiéndose en ese segundo papá, o mamá del alumno, para canalizar la tristeza y angustia en ellos.

Ser maestro, es ir más allá de unas simples conocimientos pedagógicos, es establecer la empatia entre los alumnos, el saber ganarse el cariño y aprecio de ellos, y es ahí, donde uno debe ser inspiración para ellos, para que aprendan a soñar, a volar, a elevar su imaginación hacia un mundo que los haga feliz con lo que hacen, por ejemplo, a mi, me hace feliz, el ser luz de inspiración para todos mis estudiantes, quien día día, ven en mi, un reflejo para ser motivo de grandeza y humildad, para alcanzar de a poco el éxito.

Y nunca, nunca olviden, que el profesor, es la brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría de los alumnos.

Querido lector, nunca olvide a su Maestro, a su profesor, a su educador, porque créame, que está tarea no es fácil, cargar un morral de ilusión, de inspiración, metas y sueños para transmitir a un sin fin de estudiantes, que por nuestras manos pasan.

Feliz día a la profesión más hermosa, caótica y divertida. 👨‍🏫

Con cariño: un profe.

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