Lo que el virus se ha llevado

Hidalgo Millan. Columnista de Río Noticias.

Diciembre 31 de 2019, doce de la noche en el que todos felices y contentos porque la llegada de un nuevo año traería nuevas y mejores cosas, nuevas metas, nuevos logros, sueños que cumplir. Inició 2020 y todo parecía próspero y fulgurante; pero desde febrero el mundo empezó a tener noticias de un virus, del que “ nadie”, “ supuestamente” conocía, estremeció primero el punto de inicio, Wuhan, China, epicentro de donde se dice se “escapó” , pero un virus que se escapa de un laboratorio en donde están todas las medidas de seguridad, de bioseguridad. Preguntas van y vienen ¿Por dónde se escapó el virus? ¿Dónde están los contagiados y/o muertos de los que en ese laboratorio laboran o laboraron? ¿Se ha escuchado de algún juicio o qué argumentos tiene china sobre este personal que no contó con la seguridad suficiente para dejar escapar un virus tan letal? ¿Qué estaban haciendo en Wuhan con la producción de este virus? ¿Para qué lo hacían o lo hicieron?

Pero igual se expandió a países europeos, asiáticos, a todo el mundo y ha cumplido el propósito por el cual se “ escapó “ de una de las llamadas potencias mundiales; devastar la economía y enriquecer a otros, si.

El virus Covid 19, se convirtió y se ha convertido en la quiebra de muchos restaurantes, bares, discotecas, vendedores estacionarios y no estacionarios, etc. en donde se ha venido usando la palabra “REINVENTARSE”, salieron a flote los miles de buenos emprendedores, pero solo para poder subsistir, solo para poder vivir el día a día, porque de allí también emergían miles de empleos, familias enteras que han quedado a la deriva y unas empresas quebradas y otras despidiendo a sus empleados, pero eso sí, recibiendo del estado las ayudas y esos otros esperando porque muchas no llegan, muchas son ínfimas y otras porque se pierden en el camino, donde la corrupción pulula y se aprovecha.

Por otro lado están las medidas desesperadas de los gobernantes de turno en el que la responsabilidad de todo se la acarrean a la ciudadanía, no sabiendo que el colapso en los centros asistenciales es culpa de muchos de ellos, por la falta de inversión y los descalabros desmesurados año tras año que le hacen a la salud y a muchas cosas más.

Solo esperamos dos cosas: Uno, la vacuna, que aún está lejos; dos, que las estadísticas nos lleven de verdad a una inmunidad de rebaño, ojalá salgamos pronto de esto, porque este virus se está llevando seres queridos, amigos, conocidos, vecinos y lo más cruel sin darles una despedida.

Este virus se ha llevado nuestras alegrías, nuestros abrazos, nuestros besos, nuestras recochas, lo dicharacheros que somos, pero en otra parte nos ha sacado lo humano que en verdad somos, el compartir más, el no apegarnos de lo material, pero sobre todo, el buscar mas de Dios.

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